Los guantes perfumados y Moby Dick

Cachalote

Los guantes son una prenda que siempre nos ha encantado. Están dedicados a proteger las manos, seguramente la parte del cuerpo más ligada al sentido del tacto. Por ello los mejores están fabricados con esmero por verdaderos maestros y con los mejores materiales.

Estaba leyendo varios textos acerca de la historia de esta prenda, una historia extensa, llena de curiosidades y me llamo especialmente la atención la existencia de guantes perfumados.

Estos  guantes, eran una prenda muy distinguida, exquisita, cara y reservada exclusivamente a los reyes, nobles y alta sociedad adinerada, y si bien, hoy día son prácticamente inexistentes, recientemente la marca de guantes Agnelle  se ha unido al perfumista Guerlain y han creado unos guantes perfumados llamados El Gant du Parfumeur y La Petite Robe Noire.

El Gant du Parfumeur es un guante joya adornado con pequeño clavos que celebra el motivo emblemático de la marca, y que desprende suaves y delicadas notas de albaricoque, especias y acordes de maderas. En cuanto al guante de La Petite Robe Noire aparece escotado a nivel de la muñeca y acentuado con un lacito blanco, además de desprender aromas de cereza negra, rosa y pachuli.

La Petite Robe Noire                                                   

Antiguamente los guantes perfumados se fabricaban con la mejor de las pieles y se aplicaba un complejo proceso para perfumarlos. Los mejores; porque su olor era delicioso y duradero; eran los perfumados con ámbar gris, una especie de vomito de cachalote que gracias a la acción del sol, el agua de mar y el viento toma sus valoradas características.

Por ser más concreto el ámbar gris es el resultado de una secreción patológica del cachalote, formada en los órganos digestivos debido a la acción traumática de los “picos” de calamares. Se trata de una masa sólida, pero frágil, de gris a amarillo pálido o de crema marrón a negro.

ambergris

Se utilizaba principalmente para fijar los aromas de finos perfumes y literalmente valía su peso en oro.

Como es natural por su origen, cuando esta sustancia está fresca emana un olor fétido y nauseabundo, muy desagradable. Sin embargo, su descomposición por el aire, el sol y el agua del mar lo convierten en una sustancia blanca cuyo olor se suaviza con el tiempo hasta ser un aroma tan agradable como el mejor perfume.

Esta sustancia podría encontrarse casualmente flotando en el océano, de hecho se sabe históricamente que en costas de la antigua Andalucía solían aparecer masas de ámbar gris, o “abir”  según los árabes.

Lo mismo ocurre actualmente en el sureste de la India y en las islas de Sumatra, Socotra en Yemen y Madagascar.

Fue por conseguir el ámbar gris fresco uno de los motivos por lo que se a principios del siglo XVIII se inició la caza masiva del cachalote y el comienzo también de las historias marineras respecto a la resistencia de estos animales a ser capturados, en contraposición a las ballenas, que en este sentido perece que no ofrecían una gran oposición.

Uno de estos cachalotes inspiro la novela de Herman Melville, Moby Dick.

Mocha Dick fue un notable cachalote macho que vivió en el Océano Pacifico a principios del siglo XIX, encontrado usualmente en las aguas cercanas a la Isla de Mocha, al sudeste de Chile, de ahí su nombre.

Mocha Dick a diferencia de otros cachalotes era albino y sobrevivió a muchas escaramuzas, según algunas referencias al menos 100 antes de ser muerto. Era muy grande, fuerte y capaz de hacer naufragar pequeñas embarcaciones con su aleta caudal. Se cree que fue el responsable del hundimiento del Ballenero Essex en 1820 cuyos marineros vagaron por el Océano Pacífico hasta la Isla Henderson.

Durante el siglo XX la población de cachalotes se redujo a la mitad.

  Actualmente quedan un millón de ejemplares y se estima que sólo en la década de los 60 fueron capturados alrededor de 240 mil cachalotes.

Hoy por fortuna tanto el comercio de ámbar gris como para la caza de ballenas son dos actividades prohibidas a nivel internacional.

Para el ámbar gris, hoy día existen alternativas  sintéticas que conservan las propiedades fijadoras y aromáticas, y la caza de ballenas está prohibida desde 1986, aunque es cierto que países como Noruega, Islandia, Japón y otros países continúan practicándola a pequeña escala.

Esto parece que también va a cambiar, la opinión publica cada vez acepta menos que se cacen estos animales y además, recientemente la Corte Internacional de Justicia (CIJ) han dictaminado  que la pesca de ballenas por parte de Japón no tiene fines científicos y han prohibido la concesión de nuevos permisos.

Los jueces han decidido por 12 votos contra 4 revocar los permisos para la caza de estos cetáceos en aguas del océano Antártico en una decisión contra la que no cabe recurso y una decisión de la que nos alegramos.

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